Imbuido por el espíritu reivindicactivo con el que he escrito las dos primeras partes de la presente quiniela me propongo en esta ocasión llamar la atención sobre el trabajo del guionista. No se me ocurre afirmación más clarividente que “sin ellos no existiría el cine”. Los guionistas son los que imaginan una historia y la escriben para que alguien haga una película con ella. Por ello debemos de una vez por todas ser conscientes de lo decisivo de su labor (además, ya sabéis lo que pasó hace un par de años con las series de la tele) y darle el grandísimo valor que tiene. Ellos son los que dan al director la posibilidad de brillar mediante el regalo de una buena historia; Ellos son los que permiten con sus palabras que las estrellas de Hollywood nos conmuevan; ellos son la semilla de todos los films que han pasado a la historia. En ocasiones, de hecho, el guión está tan bien trabajado que la tarea del director en el set de rodaje es casi seguir al pie de la letra las indicaciones del libreto.
PD: Es cierto que, cuando se trata de guiones adapatados de novelas, biografías e incluso otras películas, parece que su función es menos interesante.
En esa ocasión el guionista no es un creador puro pero sí debe recordarse que es el que entiende cómo se puede contar esa historia a través del séptimo arte. Siendo así, vuelven a ser absolutamente imprescindibles.
vfebe
Mi apuesta: Aunque no suela ser muy del gusto de la Academia, en esta ocasión Woody Allen creo que conseguirá llevarse a casa la estatuilla por el magnífico libreto de Midnight in Paris. Y, además, se lo merece con creces.
Segunda opción: La única con posibilidades de impedir que Woody se proclame ganador (aunque, como siempre no vaya a estar presente en la gala) es The artist. El guión escrito por Michel Hazanavicius tiene en su estructura presonora su mayor baza para cambiar el destino del tío Oscar.
Descartadas: Sin posibilidades se quedan el solidísimo guión de Asghar Farhadi para Nader y Simin, una separación, el fantático trabajo de J.C. Chandor en Margin Call y la sobrevalorada narrativa de Annie Mumolo y Kristen Wiig (La boda de mi mejor amiga).
bvgrngrwn
Mi apuesta: Ésta es una de las apuestas más arriesgadas. No tanto porque las candidatas sean muchas sino porque no encuentro modo posible de discernir racionalmente entre las posibilidades de las dos grandes favoritas. Siendo así, me voy a guiar por mi penoso instinto quinielesco; me la juego con el libreto de Alexander Payne, Nat Faxon y Jim Rash (Los descendientes).
Segunda opción: Aquí no hay “tu tía”. Si en la casilla ganadora he puesto a Payne y compañía, la plata es para Aaron Sorkin y Steven Zaillian por su guión de Moneyball: rompiendo las reglas.
Descartadas: Quedan descartadas Los idus de marzo, La invención de Hugo y El topo.


Dejar un comentario